Cazadores de libros

Héctor Torres

 photo unlibro_zpsa7d4361a.jpg

Héctor Torres  es autor de los libros: El amor en tres platos (2007), El regalo de Pandora (2011), La huella del bisonte (2008) y  la recopilación de crónicas, Caracas Muerde (PuntoCero, 2012). Fundador y ex editor del portal Ficción Breve. Creador del Premio de la Crítica a la Novela del Año, organizado por Ficción Breve Venezolana, colaborador de Revista Veintiuno y Prodavinci.com.

Sir Francis Bacon  dijo “la lectura hace al hombre completo, la conversación, ágil, y el escribir, preciso”.

Antes de Héctor Torres el escritor ya existía Héctor Torres el lector ¿Qué libros te convirtieron en ese lector?

-Sí, por supuesto. Todo escritor es básicamente un lector inquieto. Varios momentos de mi vida fueron cincelando ese lector. El primero, en mi infancia, con una mamá que me leía cuentos de Oscar Wilde antes de dormir. Luego, comenzando la adolescencia, un español apellidado Aguirre, profesor del liceo jesuita donde estudié, hizo del Castellano de segundo año de bachillerato la experiencia más divertida que puede tener un chico de esa edad para acercarse a los libros: convirtió las usualmente aburridas clases en unas sabrosas sesiones de lectura y escritura. Asistía a mi primer taller de literatura y no lo sabía. Ahí descubrí que castellano era casi la única materia que me interesaba y descubrí, también, a un autor fundamental en hacerle entender al adolescente que era la maravilla de leer: Horacio Quiroga. También leímos mucho a Cortázar. Luego vendrían, ya por mi cuenta, Kafka, Chesterton, Stevenson, Chejov y algunos otros autores clásicos, hasta que desembarqué en Borges.

  ¿Qué recuerdos mantienes en tu memoria sobre las obras impresas que te acompañaron en tu niñez?

-Mi recuerdo más nítido de la infancia asociado a la lectura es, como te comenté, esos cuentos que mi mamá me leía de las Obras Completas de Oscar Wilde. Luego me comprarían una edición empastada en dos tomos de El libro gordo de Petete, enciclopedia ilustrada que leí durante mi niñez con enorme avidez, descubriendo la feliz asociación entre el placer de leer y el placer de conocer. Son los dos libros que más brillan en mis recuerdos de la infancia, cuando pienso en lectura.

 Tres libros que formen parte de tu biblioteca y cómo los obtuviste.

-Te menciono cuatro, que tienen en común dos cosas: que me han gustado enormemente y que me han sido obsequiados.

1) Intérprete de Emociones, de Jhumpa Lahiri, autora de la que conocía apenas un cuento, y a la que pude leer en ese excelente libro gracias al amigo Pedro Enrique Rodríguez, que me lo regaló luego de una conversación que tuvimos sobre la autora.

2) El compromiso, de Serguey Dovlatóv, un libro y un autor maravillosos que conocí gracias a un regalo que nos hizo nuestro amigo catalán Miquel Adam cuando nos conocimos en Caracas.

3) El enterrador, conmovedor libro de ensayos sobre la muerte, del poeta Thomas Lynch, el cual llegó a mis manos gracias a un obsequio que me hizo esa gran editora venezolana llamada Mariana Marzuck, durante una visita que hicimos a Alfaguara de Venezuela, cuando ella estaba allí.

4) La maravillosa vida breve de Oscar Wao, de Junot Díaz, que me envió el amigo y traductor Guillermo Parra, en la edición de Vintage en Español, el cual no había llegado aún a Venezuela, y del cual quedé deslumbrado.

 photo treslibros_zpsea1a1605.jpg

 ¿Cada cuánto tiempo te dedicas a ellos?

-¿A leer? desafortunadamente no puedo leer todo lo que yo quisiera. Apenas un poco antes de dormir (cuando no me desvelo escribiendo) o cuando estoy en la calle, sea en intervalos entre reuniones, en esperas o mientras viajo en el Metro.

 ¿Alguna manía, como doblar las esquinas de los libros?

-No guardo ningún culto reverencial por los libros, como esas personas que aseguran que no se atreven ni a doblarlos. Mis libros están llenos de subrayados, etiquetas y corchetes. Hay una relación directa entre rayas y placer. Para mí los libros son soportes de comprensión del mundo que me rodea, no templos. Es común que si un autor me revela una sentencia maravillosa que sintetiza de forma aguda algún aspecto de la vida, yo no sólo lo subraye, sino que le coloque a un lado la “etiqueta” que me va a facilitar la búsqueda. Los cuido, pero también los habito.

Los libros siempre están diciendo algo, así estén cerrados ¿Alguna frase que te haya marcado y a qué libro o autor pertenece?

-Muchas, pero si me obligo a recordar alguna mientras respondo tu cuestionario, la primera que se me viene a la mente es aquella de Friedrich Nietzsche que dice: “´Sé al menos mi enemigo, así se expresa el auténtico respeto cuando no se atreve a pedir amistad”. Nietzsche es de esos autores, junto a Borges, que podían dictar directamente al mármol, de lo precisos y sonoros que suelen ser sus pasajes. Parece que intuían al twitter.

 Para ti ¿Cómo contribuye la lectura a la desestabilización en el país?

-Recientemente vi un vídeo de la novelista nigeriana Chimamanda Adichie, en el cual se refería a los peligros de la historia única. Creo que esa conferencia sintetiza muy bien el gran aporte de la literatura a la comprensión del mundo y a entender que el otro siempre tendrá su historia, que las historias únicas sólo producen prejuicios y visiones sesgadas acerca del Otro. Además, la literatura carece de certezas, ofrece visiones de la realidad a partir de acercamientos parciales, tentativas, puntos de vista. Eso, el saber que no hay historias únicas y aprender a dudar de las certezas, son dos de los grandes aportes de la literatura contra el pensamiento único y el totalitarismo de cualquier índole. La multiplicidad de “verdades” nos enseña a convivir con la verdad de los demás.

¿Si fueses un libro cuál serías?

-Es muy difícil responder a esa pregunta.  Me enamoro de un libro distinto periódicamente. A cada momento querría ser otro.

 ¿Qué estás leyendo actualmente? 

 -Estoy leyendo dos libros: uno en la casa y otro en el kindle (que puedo leer en la calle con más facilidad). En la casa estoy leyendo un libro que me envió Océano, que es Cloud Atlas, de David Mitchell, que es una explosión de imaginación y juego de estilos; y el otro es Santa Evita, de Tomás Eloy Martínez, que nos ofrece muchas claves acerca de nuestra historia reciente.

 photo biblioteca_zps51e57605.jpg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s