Cazadores de libros

Sebastián de la Nuez

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Licenciado en Comunicación Social. Ha ejercido el periodismo impreso, radial e institucional. Redactor y coordinador en diversas áreas de El Diario de Caracas en su primera etapa, suplemento Feriado de El Nacional y diario Tal Cual. Autor del reportaje Déjalo Sangrar, de la semblanza Marisabel, la historia te absolverá y del libro de cuentos Calles de Lluvia y Cuartos de Pensión. Ganador de la sexta edición del Concurso Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana. Su primera novela se titula Rosalía.

¿Qué libros hicieron que escribir fuese una necesidad de expresar para Sebastián de la Nuez?

−No sabría decir cuáles fueron los libros relacionados directamente con el virus de la escritura. Sé determinar los libros que se me quedaron como parte de mí, como formando una argamasa que debe estar instalada en algún lugar del alma. Libros de Charles Dickens, R.L. Stevenson y Mark Twain me impresionaron, sin duda. En especial “Historia en dos ciudades”, de Dickens, y “En el país del oro y de la plata”, de Twain. Me encantaba el humor de Mark Twain, el sentido épico y telenovelero de Dickens.

 Los cuentos, la biblioteca de nuestros padres o abuelos, algunos artículos periodísticos, ¿qué elementos recuerdas de tu niñez que hayan contribuido a tu formación como lector?

−Sí hubo una gran biblioteca en mi niñez y adolescencia, desde luego. Incluso una librería tremenda entre Sabana Grande y la Casanova con un segundo piso donde estaba toda la Colección Cadete, una maravilla.

Pero en mi caso vale eso tanto como algunas series de TV (sobre todo de ciencia ficción) y/o  canciones que cuentan una historia. Esos insumos (¿se les puede llamar así en este caso?) también han completado mi formación, en cierto sentido: han llevado mi imaginación hacia derroteros insondables; aprender a usar la fantasía productivamente es parte de una buena formación y no te la da nunca la escuela, no a menos que tengas a una hermosa maestra que te despierte un mundo erótico como solo las maestras de primaria y algunas actrices de cine
(a veces también una prima) saben despertarte de manera devastadora.

Sobre el “insumo” de las canciones: nunca he terminado de entender a Bob Dylan, o quizás simplemente cada quien debe interpretarlo a su manera sin mayores miramientos. Pero él, por poner un ejemplo, hace ese tipo de canciones estimulantes que puede valer tanto como una biblioteca entera (como “A lo largo de la atalaya” o “Just like a woman”).

Los cuentos orales que uno escucha de asomado en la niñez también son importantes. Es bueno tener en la familia gente que sepa darle el tono debido a una narración; uno es una verdadera esponja a cierta edad: todo te marca, todo te vulnera o te lanza a las estrellas. Si estás cerca de una fuente verbal caleidoscópica, tanto mejor.

Tres libros que formen parte de tu biblioteca y cómo los obtuviste.

¿Cómo los obtuve? Quizás hagan esa pregunta para que uno cuente alguna anécdota acerca de un hurto o un rompimiento conyugal con pelea de libros y discos incluida… No, no tengo historias de ésas. Los libros que tengo los he comprado o me los han regalado. Así no más. O los he heredado.

 En la Poética de Aristóteles se define la catarsis como purificación emocional, corporal, mental y espiritual ¿Alguna vez hiciste catarsis leyendo algún libro?

−No lo sé científicamente, pero supongo que sí, todo el tiempo o casi todo el tiempo… A menos que uno lea un libro por deber, para pasar un examen o algo semejante. Entonces no es catarsis sino aburrimiento. Pero en verdad no veo el acto de la lectura tanto como catarsis sino como la oportunidad para encerrarse en un mundo ajeno que tomas como propio. Eso debe tener otro nombre.

¿Alguna manía, como doblar las esquinas de los libros?

−Los libros tienen que estar nuevecitos. No me gustan los libros vueltos leña. Si son viejos y su valor es ese precisamente, lo manchado y lo ajado, pues muy bien. Pero me gustan las texturas limpias.

¿Qué opinas de la frase “Muere lentamente quien no lee”?

−Me parece mejor “Se apendejea rápidamente quien no lee”

 Los libros siempre están diciendo algo, así estén cerrados ¿Alguna frase que te haya marcado y a qué libro o autor pertenece?

-“Mañana en la batalla piensa en mí (…) / caiga tu espada sin filo / desespera y muere / Piensa en mí cuando fui mortal”.

Un espanto en el drama desatado, algo que solo la puede decir un fantasma poderosísimo alejado de toda atadura mundana y pueril, entregado a una venganza o a un destino inevitable. Marca de Shakespeare que usó el escritor Javier Marías en su libro (quizás más acabado) que lleva la primera frase por título.

 ¿Charles Bukowski o Mario Vargas Llosa?

−Admiro la capacidad de trabajo de Vargas Llosa, su inteligencia cristalina, liberal y derechista.

 ¿Si fueses un libro cuál serías?

−Pero no lo soy.

 ¿Qué estás leyendo actualmente?

−Las biografías de Ronnie Wood y Keith Richards, borrachos y drogadictos geniales. Más cercanos que Bukowski.

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