¡A escribir!

Álbum de familia: conversaciones sobre nuestra identidad cultural (2013), de Michelle Roche Rodríguez

 

            En su obra La cultura de la polémica (es notable que su título original en inglés, The argument culture, cristaliza su idea más asertivamente), la lingüista Deborah Tannen expone la tesis de que la polémica ha penetrado todos los espacios de nuestra cultura occidental, lo que, a la postre, deriva hacia el abandono de las soluciones a los problemas que nos aquejan, puesto que la polarización ha pasado a constituir un fin en sí mismo. Y, como se puede esperar, Tannen dedica un extenso capítulo a la polémica en el campo periodístico. Desde este marco referencial, al que debemos añadir nuestro debate político doméstico de más de una década, Album de familia: conversaciones sobre nuestra identidad cultural, de la periodista y crítica literaria Michelle Roche Rodríguez, publicado por Editorial Alfa, es un destacable contraejemplo.

            En este sentido, conviene resaltar las palabras de su autora en el prólogo: “como el ánimo de este libro es conciliatorio y tiene por objeto reunir las visiones de quienes tienen maneras de pensar distintas y posiciones políticas antagónicas…”.   De esta manera Michelle Roche Rodríguez nos adelanta el conjunto de visiones que encontraremos en las quince entrevistas que componen este libro.  Así, siguiendo una lógica organizativa interna, que va desde los historiadores hasta los gestores de la cultura, los entrevistados se suceden en el siguiente orden: Elías Pino Iturrieta, Luís Britto García, Áxel Capriles, Carmen Hernández, Javier Vidal, Román Chalbaud, Marcelino Bisbal, Iraida Vargas, Margarita López Maya, Ana Teresa Torres, Pedro Calzadilla, Antonio López Ortega, Carlos Noguera, Gisela Kozak Rovero y José Antonio Abreu.

            Por lo demás, la autora nos orienta sobre el marco desde el que debemos asumir la lectura de su trabajo: “las indagaciones sobre el sentimiento de pertenencia a un Estado-nación como las que propongo en este libro se inscriben dentro de los estudios culturales latinoamericanos, pues no solo la idea de mismidad (parecerse al otro), sino el procedimiento hermenéutico de cuestionarse sobre esto remite al territorio simbólico en el que la sociedad elabora sus representaciones”. Igualmente, en estas páginas iniciales, Roche Rodríguez deja una pertinente constancia sobre la metodología empleada  para llevar su libro a buen término.

            Acerca de las entrevistas, uno puede afirmar que se introducen con un balanceado y oportuno curriculum vitae de cada uno de los intelectuales entrevistados, así como muchas páginas se acompañan de notas de pie de páginas que ponen de relieve una adecuada síntesis. Por otra parte, las múltiples voces ponen de manifiesto su visión sobre la identidad nacional y su posible restructuración desde la llamada Revolución Bolivariana,  los mitos que persisten en la psique del venezolano, la influencia del positivismo científico y la importancia de la novela Doña Bárbara como retrato de la identidad nacional, entre algunos temas tratados a lo largo de 248 páginas. Llegamos así al capítulo final, titulado Resabios del positivismo, en el que la autora trata de dar unidad a los aspectos símiles y convergentes entre estas voces antagónicas.

            Tras las lecturas de varios comentarios en redes sociales, es justo advertir que se deben evitar las interpretaciones a priori, pues si bien las entrevistas son realizadas a intelectuales, esto no se debe a que las voces del resto de la población venezolana no cuenten, sino, antes bien, a cuatro razones que aventuro  enumerar: primero, estas personas tienen poder de discurso, a saber, sus investigaciones y opiniones son ampliamente difundidas por los medios de comunicación social o por medio de la publicaciones de libros; segundo, tienen discurso de poder, esto es, sus ideas son luminosas e influyentes; tercero, como la propia autora lo señala, este libro no pretende imponer ninguna autoridad; y cuarto, también apuntado por Roche Rodríguez (véanse los agradecimientos), aquí se trata de una polifonía que, en el estricto sentido bajtiniano del término, se entiende como las ideologías, formas y fragmentos que tienen resonancia en las voces de otros. Desde esta perspectiva, quien opina emite la misma opinión de otras personas.

Terminar la lectura de Álbum de familia: conversaciones sobre nuestra identidad cultural es tener la certeza de que estamos reflexionando sobre lo que somos y sobre lo que queremos hacer como sociedad, y, sobre todo, es saber que existe la disposición genuina a entender a ese otro que no soy yo.

Maikel Ramírez

@MaikelAlexander

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