Pluma creativa

Dos minutos de vuelta

indira

Cayó inconsciente sobre la cama. Creyó que era parte del ritual, que era otra de las fórmulas  para suprimir la voluntad, pero esta vez era partícipe de unas ganas inusuales que pensó que habían caducado.

Vino tinto transpiraba, ligera la cabeza daba vueltas como los pensamientos de las noches. Un tenue tufo a sudor veraniego le renovó las esperanzas de continuar con el espectáculo que en privado se llevaba a cabo.

Ya no era más que piel y vagas formas. Imaginó que se envolvía en vino; aunque esa noche le había revuelto la visión, los sentidos y las palpitaciones, adoró la bebida como su boleto de regreso. Imaginó que olía a juventud, que le fue devuelta por dos minutos. Se creyó princesa, luz y sombras.

Él, que concluyó que jamás volvería a reverenciar el cuerpo, aprovechaba cada segundo para explorar lo que había sido olvidado: las curvas de la espalda, la resequedad de los labios, las pestañas largas, las cosquillas en los pies.

Era, una vez más, rescatada de la sepultura. Desenterrada, cubierta en piel y amada sin delicadeza.

 

Por Indira Rojas

@Indirojas

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