El soundtrack de las letras

De los años con Pearl Jam: Ten (1991)- Lightning Bolt (2013)

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Había un repro nuevo en la sala en 1996; era impresionante, tenía reproductor de disco compacto (CD) además de cassettes. Yo, a mis ocho años tenía un disco doble de Michael Jackson. Era dorado y se llamaba: Dangerus. Apenas empezaba a educarse mi oído pero afortunadamente tengo un hermano mayor que para ese año contaba con 16, y siempre se encontraba con amigos de franelas de cuadros y pantalones rotos. Uno de ellos dejó un álbum con una oveja detrás de una cerca como portada, era el segundo LP de Pearl Jam, VS. Un álbum que había sido publicado tres años antes, pero que en el 96, sería descubierto por mí, con una increíble curiosidad de probar el nuevo Sony de la sala del viejo apartamento gris de Barcelona.

La voz de Eddie Vedder me atrapó de entrada. Una canción empezaba con guitarra acústica y melodía vocal. Era “Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town”. Se convertiría en una de mis favoritas hasta hoy. Muchos años después leí en algún lado que el tan curiosamente largo título de la canción, era una reacción a haber escrito canciones con títulos de una sola palabra. Lo cierto es que aun si no crecí en Seattle, sino más bien en una ciudad que llevaba por ídolos a Servando y Florentino y  a Olga Tañón, Pearl Jam sonaba cuando aprendí a manejar bicicleta en un trozo de tierra con escombros, cuando manejé un auto por primera vez, cuando obtuve mi inútil título de Administrador, y suena ahora, en 2013, cuando escribo éste artículo y pienso: siempre grandes estos carajos.

No habría forma de escribir mi historia con esta banda. Es que, no es sencillo, no se trata de ser su fanático, se trata de que no sé si por casualidad o juegos del azar, no existe un momento en mi vida que no pudiera ser relatado sin recordar una de sus canciones. O más bien, no existe alguna canción que no me recuerde un momento en mi vida.

Pasaron los años y todo iba de esta forma:

Luego de escuchar VS, fui hacia el TEN, hacia atrás, y fui otro adicto a uno de los discos más vendidos del rock en la historia. MTV transmitía, ya como vídeo clip viejo, Jeremy y nada me impresionó más que la manzana volando a manos de una maestra que impresionada veía como el niño más tonto de la clase se suicidaba en su salón y llenaba de su sangre a sus compañeros que solían molestarlo. Yo estaba cumpliendo nueve años y viajando por primera vez a Maracaibo, Edo Zulia, mientras los demás cantaban “cuando voy a Maracaibo y empiezo a pasar el puente…” yo alzaba más la voz para cantar “Ooohh I’m Still Alive”.

 

 

Cuando llegaba 1998, Pearl Jam no era mi banda favorita. Su otros discos, Vitalogy y No Code, fueron más comida para mí, aunque hayan sido descubiertos por exploraciones de mi para entonces, gigante y nueva casa de campo. Allí, mientras los domingos bailaban por la piscina algún merengue, yo iba a ver qué hacía mi hermano lavando su nuevo carro Cavalier verde. Entonces, una de esas veces escuché esos agresivísimos riff de Spin The Black Circle y mi cabeza quiso explotar. Ese mismo año descubrí Yield. Aun hoy, no hay disco que me produzca una sensación igual. Do The Evolution me hizo despertar curiosidad por la historia del hombre y sus efectos en el mundo. Whislist me puso melancólico el resto de mi vida. Yield me hizo pedir una guitarra de regalo. Gossard y McCready fueron mis primeros maestros.

De esa forma yo crecía. Pearl Jam forma parte de mi personalidad, y por ellos, conocí gente impresionante. Mi poco inglés es una consecuencia del las imitaciones del inglés borracho de Vedder.

Cuando entramos en este nuevo siglo, los canales de t.v. y las radios habían olvidado el rockandroll, y Britney Spears reinaba en la idiotez de los adolescentes y los pajazos de medio mundo.

El año 2000 y 2002 fue nostalgia, y así lo fue Binaural y Rio Act.

Yo estaba en bachillerato y odiaba a esos seres grasosos, skaters, raperos y reggaetoneros caminantes de mi liceo. Hice una banda, y por supuesto, tocábamos Even Flow. Íbamos contra la corriente. Fue una de las cosas que nos dejó el punk que se escapaba de vez en cuando de las canciones nuevas de Pearl Jam.

Llegó el famoso “aguacate” (Pearl Jam) en el 2006, y con él la universidad, el trabajo, las responsabilidades y las borracheras de más de dos días. Luego en 2009 Backspacer continuó el maratón etílico de mi vida.

¡LLEGÓ LIGHTING BOLT!

Cada álbum cuenta alguna etapa de mi propia historia. Los fanáticos de Pearl Jam tenemos la inquietante idea de ser únicos, aunque sepamos que no lo somos. La sensación sigue con Lighting Bolt, lo he escuchado toda esta semana y está dejando su registro en mis experiencias. Hace dos días le dije a mi chica que esta canción me recordaría a ella, pues, ella me la mostró. Esta versión es sólo de Eddie Vedder, pero en este reciente álbum, en el track número diez, hacen su parte Mike, Stone, Matt, Jeff y Mr Gasper.

Por Nelson Catro

@Nelsonfux

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