¡A escribir!

Gravedad (2013), de Alfonso Cuarón

A escribir Mai

“’I’ m in the sky tonight

There I can keep by your side
Watching the whole world wind
Around and round
I’ll be coming home next year”

(Foo Fighters: Next year)

Corría el año 1968 cuando 2001: una odisea espacial, del director Stanley Kubrick, se revelaba como uno de los mayores logros de los efectos visuales de la historia del cine. Hasta la fecha, parece haber un amplio consenso en catalogar esta obra como la mejor película de ciencia-ficción que se haya realizado. La he visto varias veces a través de los años y tengo la misma sensación de victoria y de grandeza cuando tengo los planos del espacio infinito frente a mis ojos, mientras que suenan las imponentes notas de Así habló Zaratustra, de Strauss.  En plena era de la carrera espacial, el espectador experimentaba el espacio exterior de la mano del genial cineasta norteamericano. Más de cuarenta años después, ahora conducidos por el director mexicano Alfonso Cuarón, vivimos una hora y media de genuina travesía espacial en el magnífico filme Gravedad.

El argumento de esta cinta cinematográfica es sobre un grupo de astronautas que se encuentra haciendo reparaciones sobre el telescopio Hubble, cuando, de forma intempestiva, reciben la orden de abortar la misión, ya que Rusia lanzó un misil contra su satélite y la onda de la explosión, así como las partes del aparato, alcanzarán el lugar donde ellos se encuentran. Tras ser impactados, la astronauta Ryan Stone (Sandra Bullock) es arrastrada a la deriva, pero es rescatada por Matt Kowalsky (George Clooney) minutos más tarde. Dado que su nave quedó destruida,  deben moverse en pleno espacio exterior hasta alcanzar otra estación donde puedan encontrar oxígeno y refugiarse de la próxima onda que conduce los restos del objeto. Pero un nuevo accidente obliga a que Matt le pida a Ryan que lo suelte, puesto que la cinta que sostiene a ambos se romperá. Finalmente, Ryan se desplaza hacia otra nave, que tras varios inconvenientes le servirá para llegar a la Tierra.

Más que 2001: una odisea espacial, donde aún predominaban la verticalidad y horizontalidad de los movimientos de los personajes dentro del cuadro, Gravedad se acerca a movimientos multidireccionales más realistas por parte de los personajes que orbitan el planeta Tierra. Salvo las explosiones, otro aspecto que diferencia a este filme del clásico de Kubrick es un puñado de sonidos mínimos que sigue comportando mayor realismo: respiración agitada, apertura de cápsulas y silencios, pero nada de temas grandilocuentes, como El Danubio azul, de Strauss, tan característico de la cinta del director estadounidense. Desde el inicio, queda claro que Ryan es el personaje central de la obra. Pero, por si queda alguna duda, fijémonos en las casi imperceptibles subjetivizaciones de algunos planos objetivos, cuando la cámara se mueve suavemente y adopta la perspectiva de la protagonista. De manera que nos colocamos en su traje para sentir su angustia  y, desde luego, apreciar las dificultades por medio de sus ojos.

En criterio del crítico de cine Rodolfo Izaguirre, Cuarón es un cineasta asimilado a la industria hollywoodense. No obstante hay mucho de cierto en esta observación, conviene imaginar que si Gravedad fuese el típico filme comercial sobre accidentes en el espacio, las acciones de los astronautas se verían interrumpidas por unos planos que nos mostrarían al equipo de la NASA monitorizando la misión espacial: hombres sentados frente a un panel, reuniones de burócratas, declaraciones del presidente norteamericano y hasta un hombre que le lanza su piropito a la astronauta para animarla, y hacia el final, toda vez Ryan haya aterrizado sana y salva, nos mostrarían un plano general que registraría a todo el equipo de técnicos abrazándose y celebrando la hazaña. Pero Cuarón no quiere que vayamos a tierra firme, sino que sólo escuchemos una voz que anuncia el peligro inminente, para que luego sigamos, segundo a segundo, a la astronauta durante momentos que se hacen más angustiantes. El director mexicano no permite que parpadeemos un solo segundo, y cuando la mujer llega a la Tierra sólo la vemos nadar hasta la orilla y continuar caminando sin una multitud que la reciba.

En lo que atañe a las caracterizaciones,  los personajes desarrollan sólo los rasgos que exige la historia. En pocas palabras, encontramos perfiles psicológicos  que permiten que Gravedad sea una historia sobre el drama humano y no una simple película de acción. En este sentido, si para Juan Nuño el fracaso impregna a 2001: una odisea espacial (el descontrol de la máquina HAL 9000, el que la nave Júpiter no lleve su misión a buen término y el regreso al estado fetal a escala planetaria), Gravedad, en cambio, es la materialización de la narrativa de la redención, el triunfo de una mujer ante todas la adversidades que se le han venido encima.

Maikel Ramírez

@Maikelalexander

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