Pluma creativa

Demasiado hueso, demasiado calcio

oriette

No sabemos nada del final hasta que nos quebramos.

Las costillas sólo suenan cuando se rompen. “Le pedimos al amor ser puente sobre barrancos” y ahí nos quedamos, en la suspensión. Siempre pensé que tu boca tendría sabor a aspirina. [Angina de pecho. Sensación de estrangulamiento localizado que dura quince minutos antes del infarto]. Dejarte fue aliviar la sensación de una muerte repentina. Me dejaste los ojos vendados, arritmia cardíaca con ceguera ocasional. Dejarte fue tan fácil como cualquier herida que se cura con alcohol. Unos minutos para ser pasado, para ser el muerto-de-alguien, para ser la-carga-de-otro. Lanzarse al vacío fue siempre cosa mía. [y me quebré]. Demasiado hueso, demasiado calcio. Había tanto que quebrar que decidiste quererme poco. Me dejaste con el cuerpo hinchado deseando árboles. Con la imaginación fracturada. Le pedí a nuestro amor que fuera un puente sobre un barranco, pero sólo fue una medida preventiva para no caer al vacío  tan pronto.

 Por Oriette D’Angelo Cannizzaro

Poeta venezolana

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