Curiosidades

El caníbal de Rotenburg. Armin Meiwes, el alma se puede masticar

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“Tu cena; te ofrezco la oportunidad de comerme vivo. Quien realmente desee esto necesita una víctima genuina”” fue el anunció de Bernd Jürgen Armando Brandes, un ingeniero de Berlín, en The Cannibal Café; un foro, actualmente bloqueado, que suponía ser un espacio para que las personas compartieran deseos ocultos. El foro mantenía que su función solo era ayudar a las personas con fantasías que no podían ser cumplidas. Pero todo se cumplió al pie de la letra.

El foro, al poco tiempo, fue usado como servidor de citas para pedófilos, masoquistas y caníbales. Como todo en la vida tiene su balance; la página también tenía un gran índice de personas que querían, voluntariamente, ser devoradas. Armin Meiwes buscaba a “Una persona con buen físico, entre 18 y 30 años de edad, para ser sacrificado y luego consumido” y el contacto con Brandes fue hecho. “Espero me encuentres apetecible” fue la respuesta de Brandes cuando la cita había sido pautada.

Varias personas se habían contactado con Meiwes, pero eventualmente, declinaban la propuesta y para el caníbal de Rotenburg, el acto debía ser con completo consentimiento. De otra manera, el placer no sería el mismo. En marzo del 2001, Brandes contactó a Meiwes explicándole sus deseos de ser devorado, e inclusive explicándole como él mismo quería comerse. Así comenzó lo que más tarde se conocería como Amor Caníbal.

“Mi madre me controló toda la vida, y mi único amigo fue uno imaginario. Siempre quise un hermano, ¿sabías? siempre quise cuidar a alguien, pero luego empecé a desearlo más como un hermano, como un amante, como parte de mí. Quería tener a alguien dentro de mí. Dentro de mí, de todas las formas posibles” le contaba Meiwes a Brandes, quien iba desnudándose en un cuarto de la granja del caníbal, cuarto arreglado para el propósito, llamado la Sala de Masacre.

Meiwes nunca obligó a nadie. La persona debía querer ser parte del acto, de otra manera no hubiera podido sentir que realmente estaba haciendo una conexión con alguien.

“Mi madre se suicidó cuando yo tenía cinco años” le dijo Brandes a Meiwes mientras se quitaba la ropa, “Mi padre, me rechazó por completo cuando admití que era homosexual”.

“Pobre niño” le respondió Meiwes, demostrándole su dolor con un beso en la frente mientras grababa en video todo lo que sucedía.

La Sala De Masacre era un cuarto pequeño en el segundo piso de la granja, las cuatro paredes parecían comidas por el tiempo, la pintura se caía fácilmente y Meiwes las había raspado con la uña haciendo forma de cruces.

Brandes le pidió a Meiwes que le arrancara el pene, pero no funcionó. Meiwes lo cortó con una navaja y lo llevó a la cocina donde lo empezó a cocinar. Brandes, lleno de pastillas para el dolor y alcohol, había dejado de quejarse hacía minutos y parecía disfrutarlo. Meiwes trató de cocinarlo todo lo más rápido posible, pensando que Brandes se desmayaría en cualquier momento, pero esto no sucedió. Ambos trataron de comer pero la carne, en aquel punto, no era comestible.

A los minutos, Meiwes recostó a Brandes en la bañera de la casa “La sangre salía de una forma similar a una fuente” comentaría Meiwes tiempo después en una entrevista. A las horas Brandes había colapsado. Luego, “Le pedí perdón a Dios, y le corté el cuello”.

“El cuerpo, para ser comido, debe estar muerto. Ahí está la clave”

Meiwes colgó el cuerpo en un gancho que había colocado en el techo, lo cortó en pedazos, lo limpió y durante meses, se alimentó de él. Comiendo más de 20 kilogramos de carne, Meiwes sentía que había logrado una verdadera conexión con alguien. Para él, los dos serían uno solo de ahora en adelante. Meiwes no solo estaba consumiendo su cuerpo, sino también su alma.

El vídeo, de más de dos horas, fue colgado en internet, de esta manera Meiwes conseguiría más voluntarios. Cenando sus partes todos los días con vino y patatas, el cuerpo de Brandes solo le duraría unos 10 meses, así que Meiwes necesitaría otras almas que masticar.

Un estudiante alemán, que había descubierto el video y los anuncios de Meiwes, se contactó con la policía, mostrando el material.

10 de diciembre del 2002, la policía entró a la granja y encontró los pedazos de carne en el refrigerador, así como huesos enterrados en el patio.

“Ahora, estaremos juntos por siempre”

En el 2006, la corte de Frankfurt condenó a Armin Meiwes a cadena perpetua en un juicio difícil de definir, ya que la víctima había participado de manera voluntaria. Meiwes asegura que todas las noches le pide perdón a Dios y que ahora, es vegetariano.

Por: Joey Rego

@RegoJoey

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