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Homero, Ilíada (edición 2009), de Alessandro Baricco

Homero-Ilíada

No debería sorprendernos que, como tantas otras cosas en literatura, uno de los más exquisitos engaños, o texto apócrifo, se lo debamos a Jorge Luís Borges, como lo reseño en esta breve anécdota: en 1939, en su condición de columnista de la revista El Hogar, el escritor argentino publicó un artículo donde daba a conocer  la leyenda Historia de los dos reyes y los dos laberintos, recogida, según él, en las famosas traducciones de Las mil y una noches realizadas por Richard Burton. Diez años después, en su libro El Aleph, Borges revelaba que aquella leyenda arábiga era realmente obra de su propia invención. Así, Borges consumó su idea de la infinitud de Las mil y una noches, libro que sería escrito per secula seculorum.  Se comprende, por tanto, que esta idea borgeana del texto literario cuya escritura es continua la tenga presente el escritor Alessandro Baricco al explicar la génesis de su Homero, Ilíada, versión moderna de la famosa obra de Homero.

            En primer lugar, conviene saber que Homero, Ilíada tiene origen en la iniciativa de Baricco por leer La Ilíada en público, lectura cuyo primer intento el escritor italiano debió dejar a un lado ante la inviabilidad de presentar oralmente la obra homérica durante cuarenta horas. Partiendo de esta necesidad por adaptar el texto homérico, Baricco decidió trabajar en la traducción al italiano de Maria Grazia Ciani, por ser, en palabras del autor, cercana a su estilo y por estar escrita en prosa. De manera que la publicación de Anagrama que aquí se reseña es una nueva reescritura, como supone todo acercamiento a la sintaxis y, en general, a los niveles de una lengua foránea, efectuado por una traducción.

            Por otro lado, resulta de inmensurable valor tanto para lectores como para escritores el que Baricco explique cómo obró para hacer del poema homérico un texto para ser leído en pocas horas. Para empezar, comenta el escritor, cortó todas las intervenciones de los dioses, puesto que la propia Ilíada mostraría motivaciones humanas que exceden la participación divina, y porque, además, quería acercar la historia a una audiencia contemporánea. En una línea argumentativa similar, Baricco habla de su supresión de arcaísmos, para así darle a la obra de Homero un ritmo propio de nuestro tiempo. A continuación, el escritor italiano pone los eventos de La Ilíada en boca y desde la perspectiva de varios de los personajes que tienen vida en ella, empezando por un capítulo donde Criseida enmarca los eventos en esta hermosa línea “todo empezó en un día de violencia”.  En efecto, esto se debe a que el autor tiene claro que un narrador en primera persona no sólo es señal de la narrativa contemporánea, sino que acerca al lector a una experiencia más personal y viva.

            No obstante haya finalizado el libro, el cual, por cierto, acaba relatando cómo cayó Troya a causa del pérfido caballo diseñado por Ulises, capítulo que conforma la última intervención de Baricco al texto original, es oportuno, acaso vital, detenerse en la apostilla en la que el escritor diserta sobre la fascinación que la humanidad siente por la guerra, por las experiencias vibrantes y peculiares que ella ofrece. En este sentido, La Ilíada proporciona uno de los frescos más auténticos de dos civilizaciones que luchan por aniquilarse una a la otra: “…fue compuesta para cantar a una humanidad combatiente, y para hacerlo de un modo tan memorable que durara eternamente, y para llegar hasta el último hijo de los hijos, cantando sin término la solemne belleza y la irremediable emoción que antaño fuera la guerra, y que siempre será” Sin embargo, piensa Baricco que el poema homérico deja entrever un lado femenino, de inclinación a la paz, que se corporiza, sobre todo, en la reticencia de Aquiles por entrar en batalla.

            En lo personal, a despecho de los puristas, cada vez me convenzo más de que las grandes obras literarias de la historia aguantan todo, desde una nueva versión literaria hasta adaptaciones fílmicas, o de otra naturaleza, aún cuando se tomen ciertas libertades[1]. Quizá las obras maestras de la literatura deban mutar para que nuevas generaciones de lectores se miren en ellas, mutación que juzgo compatible con la tesis que Baricco desarrolla en su magistral ensayo Los bárbaros: ensayo sobre la mutación. En resumen, Homero, Ilíada demuestra que el famoso poema que Homero recitaba de ciudad en ciudad en la Grecia antigua sigue estando entre nosotros y, no es aventurado pronosticar, lo estará entre las próximas generaciones.

Maikel Ramírez

@Maikelalexander

 


[1]  Entre tantos casos, consideremos Orgullo y prejuicio y zombies, de Seth Grahame-Smith, versión de la novela Orgullo y prejuicio, de Jane Austen; versiones literarias de la caperucita roja, como la del escritor norteamericano James Thurber.

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