¡A escribir!

La ciudad de la furia, de Soda Stereo, y el mito de Ícaro, por Maikel Ramírez

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El mito de Ícaro contiene una posibilidad y, al mismo tiempo, la negación de esta. Con sus alas, Ícaro simboliza la libertad, ya que escapa al intricado laberinto de Creta, pero, al mismo tiempo, simboliza la caída más estrepitosa y, sin duda, una de las muertes más trágicas y paradójicas. ¿Qué futuro podía tener alguien cuyas alas eran de cera?. Tanto cielo como mar amputaban la libertad plena de Ícaro. Pero es la autoridad del dios Apolo lo que fulmina al personaje mítico en su camino hacia la libertad y la belleza que le ofrecía el firmamento y el astro rey. Estos apuntes vienen a cuento, ya que se enlazan estrechamente con lo que podríamos considerar una actualización de este mito, la canción La ciudad de la furia, de la banda de rock argentina Soda Stereo.

Oscura y simbólica, La ciudad de la furia revela un sujeto masculino que se dirige a un ‘tú’, cuyo género no nos queda claro al inicio. La ciudad de la furia, por otra parte, explicitada más adelante como Buenos Aires, es representada por medio de una semántica de la violencia y, además, como el lugar que el hombre alado sobrevuela reconociendo una masa de personas asustadas hacia la que no parece enraizado. De hecho, este hombre evita el contacto con el resto de los citadinos: “me refugiaré antes que todos despierten”. Poco a poco, se va poniendo de relieve que la referencia a la ciudad funciona como metonimia de su gente, como se manifiesta en estos versos: “Buenos Aires se ve tan susceptible/Ese destino de furia es lo que en sus caras persiste”, recurso que nos recuerda a Caracas muerde, del escritor venezolano Héctor Torres, por ejemplo, donde el peligro lo representa su gente, más que la ciudad per se (las calles, los edificios, la tierra, el cerro Ávila, los árboles, las rocas, el Guaire).De manera que este sujeto alado, como lo reconoce en diferentes momentos de la canción, prefiere estar en la ciudad, en tierra, por la noche, cuando las sombras lo pueden esconder de las miradas de los demás.

Ahora bien, al igual que Ícaro, la libertad que siente el sujeto alado de La cuidad de la furia está destinado a frustrarse. Su caída es inevitable: “nada cambiará con aviso de curva” o “con la luz del sol se derriten mis alas”. Para ello, Soda Stereo recurre a imágenes realmente feroces y desalentadoras: “me verás caer como un ave de presa”, “me verás caer sobre terrazas desiertas” o “me verás caer como flecha salvaje”. Mención aparte merece el verso: “ya no hay fábula en la ciudad de la furia”, la cual, a grandes rasgos, podemos interpretar como la anulación de la imaginación y, por consiguiente, de la libertad, como bien lo supieron los escritores del romanticismo. Retomando el pronombre ‘tú’ de la primera línea, se muestra ahora asociado con una mujer: “me dejarás dormir al amanecer entre tus piernas” (En realidad, el género no queda claro en la canción. Reconozco que asumo que se trata de una mujer porque me viene a la mente la participación de Andrea Echeverri en la versión MTV semi-unplugged de esta canción). De manera general, puede decirse que es el amor lo que este sujeto alado encuentra en tierra.

En este sentido, la canción de Soda Stereo se conecta con otra actualización del mito de Ícaro, el filme Brazil, de Terry Gilliam. Kafkiana y Orwelliana, esta cinta nos muestra que el protagonista fantasea con ser Ícaro para rescatar a la mujer idealizada, puesto que, por una parte, es un hombre mediocre atrapado en la red burocrática de una oficina, y, por la otra, vive en una sociedad totalitaria hasta lo grotesco. De manera que aquí el amor se revela como un acto subversivo. Finalmente, el protagonista verá su libertad truncada y un plano final lo mostrará absorto y domesticado tarareando la canción Brazil. Su fracaso es tanto estrepitoso cuanta más libertad persigue.

Por último, La cuidad de la furia lanza un verso que no da aliento, sino que más bien se siente como un grito desesperado, una repetición fallida sin fin, que anuncia un ciclo continuo y sin alternativa posible: “Me verás volver”.

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