Pluma creativa

Ficción: Entrevista a Hannah Arendt, Por Eu Medina

hannah ar

«Dichoso quien no tiene una patria;

la contempla todavía en sus sueños».

Hannah Arendt |1946.

Después de su muerte en 1975, Hannah Arendt, filosofa, política alemana, alumna de Heidegger, autora del libro “Los Orígenes del Totalitarismo” y de la polémica obra “Eichmann en Jerusalén”, regresó de entre los muertos para responder una entrevista al portal literario, Sorbo de Letras. Es un placer encontrarme en el mismo lugar que una de las pensadoras más importantes del siglo XX.

Ella responde después de darle una fumada a su cigarrillo:

-Gracias Eu, el placer es mío, para mí es un poco extraño regresar, sin embargo no deja de ser agradable.

A los 14 años, en plena adolescencia, mientras sus compañeros ejercían su edad, usted leía filosofía pura ¿cómo llegó a Kant y a Jaspers?

-Bueno, recuerdo que los libros estaban ahí, en la biblioteca de nuestra casa en Königsberg, yo sólo tenía que tomarlos. A mi corta edad amé la literatura, la poesía y el pensamiento. Mi necesidad de comprender fue lo que me condujo a la filosofía.

¿Eso quiere decir que usted quería comprender el mundo a los 14 años?

-Sí, siempre quise comprender. Fíjate que tiempo después cuando escribí Los Orígenes del Totalitarismo eso era lo que buscaba, de esa forma conseguía avanzar intelectualmente, (toce).

Pero antes de escribir usted tuvo que estudiar filosofía, una carrera que en esa época era para morirse de hambre.

-Así fue, a mis 18 años estudié en Marburgo con absoluta vocación, luego en Friburgo, no sólo filosofía, también teología. Tuve profesores que nunca olvidaré, como Bultmann y Karl Jaspers, ese mismo que amablemente antes me recordaste. Esa época maravillosa Eu, desde las primeras semanas estuve a gusto. Además conocí a quien fue mi mayor maestro, Martin Heidegger.

El mago secreto del pensamiento, como le llamaban. Le comentó a un amigo suyo  que ese hombre bronceado por el sol de las montañas a donde se retiraba a pensar “había caído de rodillas” ante usted en su despacho.

-(Risa nerviosa) Yo era una chica elegante y ebria de saber, Martin Heidegger comenzó a visitarme en la pequeña habitación que tenía.

¡Imagínese!

-Sí, lo que tuvimos fue estrictamente clandestino. De un modo paradójico nunca podré librarme de su recuerdo.

¿Y ese recuerdo, se volvió amargo después de que su gran maestro se convirtió en el filósofo oficial del nazismo?

-Mira, no se trata solamente de él, muchos llegaron a creer, algunos por muy poco tiempo, en Hitler. Yo esto siempre lo encontré grotesco. A Heidegger lo perdoné en 1950 y a pesar de que él no leyó mis libros, yo edité muchos suyos.

Ahí en 1933 Sra Arendt, decide usted defenderse como judía, abandonó Alemania y dejó de ser una simple observadora.

-(Nostalgia) A esas alturas ya no podría ser indiferente, ayudé desde París a muchos jóvenes judíos a escapar a Palestina, incluso a intelectuales como Walter Benjamin, él me confió algunos manuscritos de sus obras antes de suicidarse. Y como consecuencia terminé sin nacionalidad por 18 años y en el campo de detención de Gurs.

Aún viviendo tantos atropellos y conociendo el horror del exterminio judío usted logró poner de manifiesto que el mal puede ser obra de gente corriente, de personas que renuncian a pensar, y eso es válido también para nuestros días.

-Escucha lo que te voy a decir, presencié el proceso Eichmann, vi declaraciones de judíos que se lanzaban al piso a llorar por haber perdido a toda su familia. Escribí sobre la banalidad del mal y gané muchos enemigos porque me atreví a pensar. Mis mejores amigos me repudiaron y marginaron.

Lamentablemente fue así. Desde la publicación de Eichmann en Jerusalén, la obra fue el centro de una fuerte  polémica ¿a estas alturas, se arrepiente usted de haber publicado este libro?

-No, mucha gente pensó que yo estaba perdonando. Tratar de entender no significa perdonar, yo sólo fui imparcial.

Hannah quiero contarle que en nuestra actualidad aún se debate sobre su obra, usted se convirtió en una intelectual reconocida en todo el mundo y hoy lamentamos su muerte que la alcanzó frente a su máquina de escribir.

 –¡Qué bueno saberlo!

Muchas gracias por concederme esta entrevista, espero nos volvamos a encontrar pronto.

Fue un placer, nos volveremos a ver querida Eu.

NOTA: ORIGINALMENTE ESTA ENTREVISTA FUE PRESENTADA EN LA UNIVERSIDAD SANTA MARÍA, EN LA CÁTEDRA DE PRODUCCIÓN DE RADIO Y TV.

@Eumedina

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