Edición Aniversario

[Edición aniversaria] La isla, por Alberto Amengual Sosa

alberto

 

La Plaza San Juan es mi isla

allí elaboro diariamente el proceso memorioso

de hurgar sin descanso en mi historia personal

para saldar cuentas con el tiempo.

 No obstante, ello no me impide percibir

el latido incesante de la ciudad

y la inutilidad de sus vaivenes.

Los olvidados de la vida

duermen en los bancos con una profundidad

que ya quisiera yo para mí.

Al andar presuroso de una muchacha

le pronostico una cita de amor

o la búsqueda de un benévolo destino

Un caballero, maletín en mano

camina con la adustez propia

de quien sabe adónde va

y qué es lo que quiere.

Los estudiantes hacen alarde

de ignorancia y despreocupación

por todo lo que no tenga que ver

con su inmediatez

Un anciano de lento andar

ocupa un banco siempre vacío para él

mientras señoras con sus mascotas

diluyen su aburrimiento

mirándolos hacer sus necesidades.

A capricho del tiempo y sin medida cierta

vuelvo a mi menesterosa labor,

ese espacio inabarcable donde hay cabida

para toda clase de experiencias

las más de las veces punzantes

por la no correspondencia

con lo que se supone, debió ser

un itinerario de obligatorio cumplimiento

establecido, desde que me impusieron la razón

como única forma de entender la vida

 Entonces los puntos álgidos del camino

adquieren carácter de espiral indetenible y vertiginosa

de balances, reproches, conformidades e inconformidades

actos de dudosa eficacia y conductas inexplicables.

Al punto vienen la fatiga y la pesadez

a compensar los desarreglos

y la omnipresente realidad a mitigar sus efectos:

los automóviles hacen sonar sus bocinas

y sigo como alucinando el trajín de las gentes que pasan

tan parecido a las hormigas a mi alrededor

Entonces, el infaltable saludo de un conocido al pasar

y la campanilla puntual del heladero me anuncian

que la mañana ha pasado

y una vez más, ¿cuántas hasta ahora?

sigo sin hacer mías las palabras

de Rafael Cadenas:

“Por eso te llamo en mi auxilio serenidad,

que sólo compareces cuando no pienso”.

Alberto

Alberto Amengual Sosa
Nació el 06-02-1949. Es Licenciado en Letras de la Universidad Central de venezuela. Ha publicado Sinfonía del Sobreviviente (Novela. Caracas, 1980).  Manuel Cabré, el Niño (Estudio sobre la infancia del pintor. Caracas, 1984). Una Callada lujuria por la Vida (Poesía. Caracas, 2011). En prensa: El Melocotón de Georgia y otros relatos. Su cuenta de Twitter: @AlbertoAmengua1
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