Edición Aniversario

[Edición aniversaria] Primero de mayo, por J.M. Guilarte

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Nací en Caracas, el 1° de mayo de 1960. Lo bueno de una fecha como el día internacional del trabajador es que resulta siempre –excepto en Estados Unidos– un cumpleaños muy fácil de recordar. Entre mis amigos no han faltado las bromas alrededor de la faena excelsa o de la pereza: en cuanto a lo primero, recuerdo la imagen de mamá hinchada hasta los límites de una fotografía que pretendía disimular la gordura primeriza, obligada por la llegada del vástago a “trabajar” durante la efeméride. Varios años después, el padre Goyache en plena clase de matemáticas se burlaba de los “flojos” porque nacimos “cansados, un domingo y día de vacaciones”. Con el paso del tiempo he valorado dos eventos acontecidos ese mismo día. Steve Cauthen, jinete miembro del Salón de la Fama, así como el más joven y el último en obtener la triple corona del hipismo estadounidense (en 1978), también veía la luz en Covington, Kentucky. Por otro lado, una foto de Alberto Korda registra un paseo en lancha que se desarrolla –si no supongo mal– a través de un paraje de la ciénaga de Zapata, en Cuba: al centro, con su clásico habano, Fidel Castro funge como imponente anfitrión de un grupo en el que destacan, al frente, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Una estela lechosa pareciera arropar las confidencias obtenidas por la pareja de escritores en relación con el proceso bendecido in situ por el filósofo francés, en medio de otros entusiasmos y adhesiones. La concentración de Sartre –fija hacia adelante– contrasta con la mirada de su esposa que pretende reconocer de soslayo el contacto con el pantano antillano y parece extraviarse reconociendo expectativas situadas cada vez más en la retaguardia de las glorias de playa Girón, a la velocidad de un motor fuera de borda, seguramente ruso. Desde un centrado recodo, Celia Sánchez desatenderá hasta su muerte en 1980 la ambigüedad sembrada respecto a sus amoríos con el Comandante, rotundamente desmentidos por quienes aún sienten que ese chisme atenta contra la santidad del compromiso político. Pero otro rumbo esperaba al paso vigilante de Juan Arcocha, quien luego de servir como traductor de los ilustres huéspedes y posar armado para la foto, entre otras varias labores de alto rango revolucionario, decidió en 1971 que la humillación al camarada y poeta Heberto Padilla era suficiente para terminar de romper con tanta espuma, con tanto pantano.

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Steve Cauthen y Affirmed, ganadores del Belmont Stakes, el 10 de junio de 1978, en Elmont, Nueva York. Foto de Associated Press.

 

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Juan Arcocha, Celia Sánchez, Fidel Castro, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, en Cuba, el 1° de mayo de 1960. Foto de Alberto Korda.

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Josè Manuel Guilarte

Nació en Caracas, 1-5-60. Es TSU en Comercio Exterior, graduado en la Universidad Simón Bolívar. Estudios en Letras, Universidad Central de Venezuela.

Blog: Taràntula- tramas al azar

@luciano_alcorta

 

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