Edición Aniversario

[Edición aniversaria] El tercer ojo de la lluvia, por Jairo Rojas Rojas

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  Limited Edition Ludwig Van Beethoven Piano Illustration Art Print. yoloko.com

 

 

Cuando cierra los ojos

llega la música de un piano que otro,     seguramente,      se imagina tocar.

Llueve sólo en la mitad de su cuerpo     y no puede callarse.

O sí,        no puede,           tal vez.

Sus palabras de afuera lo vuelven más anciano      y alarga la noche

donde siempre necesita de alguien.         De nada le sirven

los armónicos números que ordenó durante quince años, una tras otro,

si la noche no le trae el silencio        que inaugura el día.

No puede callarse aunque no hable

y mucha gente dependa de él                y de cómo con vara en mano

abre en dos el río más grande de esa ciudad

para que sus amigos desplacen sus vidas,     que quizás no escogieron,

a otro lugar.              Qué poco vale cruzar el océano a pie desnudo,

fundar un país prospero con la calavera de la infancia en su entrada,

predicar desde la piedra más alta que jamás será templo ni lluvia,

(que hace tanta falta),          (que no está pero no se calla)

si no se emprende el viejo ritual                    de regreso a casa.

 

Entonces hablará de su pueblo         que padece un frío

que apenas un puñado de humanos puede enfrentar,

tiritando de nostalgia,

ansiosos de nombrar un nombre que él tampoco puede nombrar.

Que falta un rey       Ahí           que sea un niño-árbol,

que resista todas las emociones del país

que lo vio nacer           y le puso la corona de ramas marginales.

Que hace falta el agua que nace de la soledad plena.

No puede.         Sí puede.              Su cuerpo herido tal vez.

La herida que se cierra para volverse abrir en un cuerpo incompleto.

Pero ha de callarse y orar

porque afincarse en el dolor por mucho tiempo

puede ser fatal.

Ha de seguir esperando         en medio        del inicio

del nuevo apocalipsis,

pero cierra sus ojos

y revolotean mariposas negras en su boca,

luciérnagas iluminan lo que falta,             cucarachas caminan en chatarras

que ha acumulado por años con tanta pasión.

Guardando para algún día.          No puede dormir.           Sí puede hablar.

Tal vez su cuerpo pague las heridas que le hizo a su padre

que también supo que su hijo no podía cerrar los ojos

sin ver un ángel llorando encima de las personas más solas del mundo,

las que no pueden callarse ante el monologo de la ausencia,

o sí pueden,              tal vez.

Que desde ahí aprendió a volar                pero todos se fueron

y desde entonces busca a uno,               apenas uno de su familia

para escucharlo,           en la misma calle de siempre,

frente al río,               donde llueve.

 

 

 

 

Jairo Rojas Rojas

Nació en Mérida, Venezuela, en 1980. Licenciado en Letras mención Historia del Arte por la Universidad de los Andes. Ha publicado los libro de poesía La Rendija de la puerta ganador de la IV Bienal de Literatura Ramón Palomares (2011) y La O azul premiado en el III Concurso Nacional de Poesía de Venezuela (2012). Su tercer libro Casa para la sospecha fue merecedor del premio mención poesía en la XIX Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (2013).

@jairoerre

http://unardoble.blogspot.com/

 

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