Pluma creativa

Belieber, por Vicente Monroy

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Imagen sacada de acá

Ahora estás leyendo este poema, pero no siempre ha sido así. Antes estabas clicando en el título, y antes leías la portada de ese site, y antes mirabas Facebook, y antes encendías el ordenador y antes, en algún lugar del mundo, un perro cocker ladraba al cielo lleno de estrellas pensando que eran los faros de una moto.

Ahora empieza a conformarse en tu cabeza el tono del poema (que siempre tarda algunos versos en llegar) pero antes te despertabas en una cama, y antes pensabas en conceptos como el silencio y la venganza y los dramatizabas y antes saltabas en una piscina estilo bomba y antes hacías otra cosa y antes recogías un ticket de la compra sin revisarlo y antes ascendías en la escala social. Antes de eso desayunabas todas las mañanas porque has crecido fuerte y eso se nota, y antes jugabas en una cama elástica en las ferias de un pueblo de la costa, y antes eras un niño y no pensabas en la poesía ni en el lenguaje y antes de eso ni siquiera sabías escribir, y antes tampoco hablar, y entonces todas las cosas eran distintas unas de otras porque no podías unirlas con palabras. Antes estabas bien, eso siempre ha sido así.

Ahora estás aquí y estás bien y comprendes el poema, pero antes tuviste que nacer en este planeta azul, y antes de nacer estabas en un sitio oscuro, y antes en otro sitio más oscuro que llamamos la muerte, y antes eras otra persona u otro animal u otra cosa, pero no necesariamente del pasado, puede ser del futuro también. Antes eras Justin Bieber.

Antes eras Justin Bieber dando un concierto, con la multitud delante que flasheaba las cámaras, que parecía un cielo lleno de estrellas. Parecía un cielo lleno de estrellas y el cocker ladrando porque pensaba que eran los faros de una moto.

Parecía un cielo lleno de estrellas con tus canciones que sonaban unas antes que otras, y había una belieber que lloraba, con sus propias palabras muertas de la emoción, sin palabras, y antes de eso hacía cola en el estadio, y antes esa belieber eras tú leyendo esto.

Ahora eres tú leyendo esto, pasando por las palabras los mismos ojos que miraban desde la limusina, por una ventanilla luces altas, azules, que te hacían pensar en descargas eléctricas y en esa soledad de ser un niño famoso. Y antes de eso eras yo garabateando este poema en una servilleta de un McDonald’s.

Antes de encontrarnos todos aquí, en el poema, con las palabras (Justin Bieber, la niña que llora, el lector, el escritor, el cocker y todos los demás) hacíamos otras cosas, estábamos en otros sitios. Corríamos por la vía de servicio de una autopista, esquivando los coches con los ladridos, sin las palabras. Desde el McDonald’s vimos las estrellas en un cielo que parecía una multitud que flasheaba emocionada. Eso es lo que nos hace tan especiales a ti y a mí. Tan imposibles, lector, tan imposibles. Porque todos miramos al cielo alguna vez, y confluíamos. Y antes de eso, en algún sitio, este poema fue leído y antes fue escrito, y fue escrito casi sin pensar porque sabíamos lo mal que salen los poemas si se piensan demasiado antes de escribirse.

Vicente Monroy

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