Pluma creativa

La hija del sol, por Pamela Rahn

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Imagen tomada de acá

“El sol amo tanto a sus ojos que los destruyo”  

Jesus Montoya 

 

 

I

Soy una mujer de ojeras moradas e ideas muertas, que reviven por la noche. Busco en mis arrugas prematuras un poco de soledad, pero solo la encuentro rodeada de personas, en fiestas, en bares y en restaurantes de comida china. En cuanto la encuentro, busco mi libreta, escribo en ella y las ojeras moradas encuentran su satisfacción. Sufro cuando rio, porque luego no se como llorar. Soy el espacio vacío, intercalado entre tu pecho y el lunar de tu costilla derecha, que llevas con tanto orgullo, porque tu novia te dijo una vez que era hermoso. Soy ese espacio vacío entre ellos, el que nadie ve. Soy el espacio vacío, que los mira a todos y escribe poemas, sobre los pocas manos que se detienen a tocar su territorio. Soy la soledad acompañada de citas golfas, de poemas que escurren tinta como lagrimas. Soy todo eso, en el cuerpo de una mujer. Soy la cajita feliz de McDonald’s con entrañas y huesos de pollo molido, que alguna vez escupí sobre el cemento de mi ciudad. Soy eso también, ese momento y ese asco. Soy la mujer que soy y la soledad que llevo dentro.

II

Soy la mujer que mira a Dios con ojos pequeños. Soy la mujer que mira el cielo en busca de nubes  con la forma de un borracho de Los Angeles. Soy la Cenicienta, el habito que corroe al paraíso en un zapato de cristal. Mi tercer ojo, me susurra frases mal escritas y yo trato de buscarle algún significado, porque creo en su verdad y no en sus errores gramaticales . Soy esa mujer de pulgares morados y uñas desconchadas, que organiza el dolor en post- its, para luego escribirlos en la pantalla de su ordenador. Soy esa mujer que sueña soledad y la respira. Soy la mujer que tiene por segundo nombre ZUE, que significa sol y busca en revistas los cadáveres de la luna para sentirse asesina.

III

Soy la hijastra del Sol, la hija desgraciada de la potencia lumínica, me pario una criada a la que llaman Marte y el Sol no me dio su apellido, por eso llevo su verdad entre las iniciales y no en ellas. En el acné rosacio de mi mejilla derecha, llevo la marca que me dejo mi padre, ahí están marcados todos sus rechazos, como una herida que arde dentro de mi, por eso siempre tengo infección de vida y de humanidad, debajo de mi lunar negro. Soy la mujer que escucha los pájaros por la mañana.

IV

Soy esa mujer de amigas insensatas e imaginarias, pero de amantes inmensos. Soy el grafito en tus manos. Soy el agujero negro de una boca recién besada. La soledad cuando mas duele y queda arrinconada bajo tu sexo pidiéndote salir en una canción de Tom Waits. Soy la mujer bonita, de ojos abiertos. Soy la ternura alada, que se para en la mañana y se corta las alas, mientras se llena los dedos de los pies de sangre color rosa y se baña en un jacuzzi de cristal. Soy la hija del sol, con 500 marcianos, haciendo fila dentro de mi. Soy la mujer que pulso el botón de autodestrucción y se olvido de quitar la cuenta regresiva de 541.352.876 millones.

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