¡A escribir!

Ni tan chéveres ni tan iguales (2014), de Gisela Kozak Rovero. Reseña por Maikel Ramírez.

tapa-ni-tan-chéveres-gisela-kozak-640

Imagen tomada de acá

 

                   El filme danés La cacería, de Thomas Vinterberg, galardonado con el Oscar por mejor filme extranjero 2014, nos cuenta que Lucas (Mads Mikkelsen) es acusado injustamente de haber abusado sexualmente de la pequeña Klara, luego de que la niña, en una pataleta propia de su edad, dijese que Lucas tenía el pene duro como una caña, palabras que la infante, además, repite mecánicamente tras habérselas escuchado a su hermano mayor en el mismo momento en que este le mostraba una imagen pornográfica. El meollo del asunto es, como lo expresan sin ambages dos personajes claves dentro de la historia, que: “los niños nunca mienten”, adagio casualmente emparentado como el muy venezolano: “los niños y los borrachos siempre dicen la verdad”. Hago referencia a esta remarcable pieza del cine actual para hacer notar la existencia de ciertas expresiones, narrativas culturales,  opciones léxicas y creencias que no son solo expresión del lenguaje, sino del propio pensamiento y razonamiento humano, aspectos, sobre decirlo, de sumo interés para la lingüística y la psicología cognitiva, y que también son centrales en el conjunto de ensayos que la escritora venezolana Gisela Kozak Rovero reúne, de mano de Ediciones Puntocero,  bajo el provocativo título Ni tan chéveres ni tan iguales: elcheverismovenezolano y otras formas de disimulo.

            El nuevo libro de Kozak Rovero consta de catorce ensayos en los que la autora revisa varias de las manifestaciones del supuesto cheverismo venezolano, para, a continuación, hacer transparente que la condición de ‘chéveres’, que con tanto orgullo ventilamos como un rasgo distintivo en relación con otras culturas, no es más que una fantasía colectiva, un mito que sirve para dejar a un lado divisiones más profundas de un amplio espectro, en el que debemos contar asuntos como el racismo y la polarización política. Para expresarlo en la terminología psicoanalítica, si no me equivoco, la escritora ‘atraviesa la fantasía’ de la que el venezolano echa mano para soportar diferencias que pudieran resultarles muy traumática, como esa de tener un padre negro pero insistir en llamarlo con otra categoría y hasta con diminutivo: ‘morenito’. Acaso no es doloroso para Neo despertar en el desierto de lo real tras vivir plácidamente por años en La Matriz, en el conocido filme de los hermanos Wachowski.

            Ni tan chéveres ni tan iguales tiene la determinación de llegarle a un público amplio, lectores que posiblemente no puedan tener acceso a una esfera académica para leer un luminoso artículo sobre la segregación racial venezolana, como un clásico texto de la estudiosa del discurso Adriana Bolívar. En cambio, Kozak Rovero se vale de la anécdota, la observación de los hechos cotidianos, los reportajes televisivos, las conversaciones con los amigos, y codifica todo esto en una sintaxis y unas voces dables a la fácil lectura del menos ducho en el registro científico, como lo ejemplifica este extracto: “la altísima tasa de asesinatos de varones jóvenes en este el país ‘más de pinga’ del planeta”. Por otro lado, la escritora despliega a lo largo de su trabajo un humor filoso que, a mi parecer, cristaliza y robustece sus argumentos, como sucede acá al escribir sobre el sexo y la mojigatería en el caso del filme El último tango en París, de Bernardo Bertolucci, que, como se recordará, fue censurado en nuestro país: “a los copeyanos les pareció abominación el uso de mantequilla fuera de la cocina, con carácter lubricante y no nutritivo”

            Como se explicó al inicio, el propósito central del libro de la escritora venezolana es transparentar aquellas narrativas, expresiones y palabras que dan cuenta de que el venezolano no solo se expresa, sino que usa como lógica de pensamiento todo lo contrario del cheverismo que pregona. Por ejemplo, fijémonos en la narrativa cultural de la ‘malcogida’, que consiste en una mujer que, por lo general, no es satisfecha sexualmente por su pareja durante un largo periodo de tiempo y que luego paga su frustración de manera despiadada con los demás. Como se ve, con esta narrativa se pretende encasillar a una mujer que por razones más complejas podría reaccionar de manera contraria a las expectativas sociales. Por medio del dominio sexual, entonces,  solemos descalificar asuntos de otra naturaleza. Otro ejemplo que Kozak Rovero pone en la mesa es el del sustantivo ‘viejo(a)’, que usamos de manera peyorativa para menoscabar la credibilidad de alguien, pese a que el problema nada tenga que ver con la edad, pero que, como el lenguaje crea realidades, termina convirtiéndose en una actitud efectiva de desdén hacia los ancianos.

            En su agudo ensayo sobre el lenguaje y la mente, El mundo de las palabras (The stuff of thought: language as a window into human nature), Steven Pinker mantiene que la metonimia conceptual puede reducir una persona a un mero rasgo sobresaliente, que, en rigor, impide que el individuo sea considerado en su condición humana total. En este orden de ideas, Ni tan chéveres ni tan iguales nos hace pensar en la perniciosa capacidad reductiva de las metonimias ‘culo’, con la que los hombres venezolanos refieren a una mujer, y ‘pata en el suelo’, en alusión a una persona de extrema pobreza.

            A lo largo de su obra, el filósofo francés Jacques Rancière ha enfatizado que la política está hecha para el disenso, no así para el consenso, puesto que en tanto que esto último comporta una uniformidad impuesta, el disenso entiende que la diferencia es una condición irreductible. Insistir en que somos una nación chévere, por tanto,  parece delatar el mismo equívoco consensual, como lo constata Gisela Kozak Rovero en este libro iluminador.

 

Maikel Ramírez

Anuncios

Un pensamiento en “Ni tan chéveres ni tan iguales (2014), de Gisela Kozak Rovero. Reseña por Maikel Ramírez.

  1. Pingback: Ni tan chéveres ni tan iguales (2014), de Gisela Kozak Rovero. Reseña por Maikel Ramírez. | Sorbo de Letras | Gisela Kozak Rovero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s