Pluma creativa

Para que no lloren los vestidos azules, por Pablo Romero

Fabienne Rivory  3

Fotografía de Fabbiene Rivory

 

Tiendo la mano a la espera, la puerta está sin llave.  Prendo una vela para hablar del vértigo como las gitanas en las noches celestes. La silla está vacía, poco importa. Explico lo que es. Cómo se escribe.

Pienso: Se dice la espera cuando la letra está al borde y la noche entra para no irse más. Te digo siempre, no más subyugar transparencias. Gimo un poema. Lo hacés tuyo.

Una vez hubo que hacer el amor para crearlo. Ahora qué. Ahora quién.

Son incansables los fonemas de pronunciar las despedidas. Es ineludible  escribir.

dónde las ofrendas/  donde las plegarias

moran

acá y allá

moran

las palabras descosen la costura de la llaga

Aquí tatuaron sus huellas

los que

me habitan

Te pones de cuclillas, despacito, como las penumbras en mi ojo derecho. Se declaman las danzas más preciosas.

Ahora nadie.

Pablo Romero (Tucumán, Argentina). 14 años. Participé en varias antologías: (El diálogo nos amontona, La palabra como unidad, Llorar las ausencias). Publiqué este año Refugios de la carne, mi primer poemario online. Actualmente trabajo en el proyecto Agujero (www.revistaagujero.blogspot.com) y escribo en mi blog. (www.visionhidropica.blogspot.com). Formé parte del gurpo literario Cadáver exquisito.  Obtuve un premio Martín Fierro en los Juegos Florales Tucumán y varias menciones.

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