Sorbo de letras

Borderlives, por Leonora Simonovis-Brown

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Rafal Olbinski

 

San Diego, ciudad de veranos incontables

despertares tardíos, amaneceres letárgicos.

A ritmo de español fronterizo

camisas azules cruzan la línea,

hombres, mujeres, niños

que estudian del otro lado de la línea.

Allí las cabezas ruedan de otro modo

los discursos se disfrazan divertidos

inventando personajes:

libertad, feminismo, igualdad, paz,

sobretodo paz, paloma blanca teñida de rojo,

alas coaguladas en pleno vuelo.

El cuentagotas de una humanidad errante

viaja en moléculas de agua,

partículas de tierra y arena

esporas de viento.

Se cuela entre las grietas,

lenta, sostenidamente,

jardineros, constructores, agricultores

nannies, mesoneros, cajeros, trabajadoras domésticas,

gente.

Dos niños se toman de la mano

tambaleantes, sedientos;

ampollados de sol y arena

caminan hasta el centro

de la carretera de dos mundos.

El carro verde se aproxima

reflejo incandescente de túnel

sin luz al final.

Los niños se atraviesan

levantan sus manos al unísono

y se entregan al sueño imposible.

El hombre mapea pisos a las cuatro de la mañana

camina por pasillos abandonados

el corazón aún latiendo fuerte

después del último encuentro:

el carro negro  que se atraviesa,

el pie en el acelerador, la huída, el cruce.

Tiembla mientras recoge trastos ajenos

tira bolsas negras en los contenedores vacíos

ruido metálico, tintineo de copas,

olor de pan mohoso, sopa de tomate, cerveza caliente

cadáver impávido a orillas de la carretera.

…..

La nanny llega a las 6:25

temerosa de la reprimenda,

la voz de su niño resuena todavía

en sus sienes

“mami vuelve”, le dice

antes que se acabe la tarjeta.

Culpable, ojerosa,

los ojos mojados en resignación

mira las dos cabecitas rubias,

las manitas que la buscan

aferrándose a su falda

y se abandona, conteniendo el llanto.

Do you speak Spanish?”

pregunta la cajera

ansiosa de cambiar el código que la delata,

de deshacerse del  acento y la identidad fabricada.

Cansada de condescendencias,

de la caridad sosa,

se sacude el uniforme que cubre sus diferencias,

lo tira lejos

volviéndose visible en el horror del primer encuentro.

 

Leonora Simonovis-Brown egresó de la Escuela de Letras y de la Maestría de Estudios Literarios de la Universidad Central de Venezuela. Realizó  su doctorado en Literaturas Hispánicas en la Universidad de Washington en St. Louis y actualmente es profesora de español y literatura en la Universidad de San Diego, California.
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